El concepto “Escuela Abierta” se puede
interpretar de la siguiente forma:
Es en su esencia, compartir de forma
libre y con acceso abierto. Libre en el sentido de que se ofrecen materiales
sin coste alguno, con libertad de uso, y abierto a la utilización de
herramientas legales (licencias abiertas) que permiten a todos reutilizar y
modificar recursos educativos.
El intercambio libre y abierto aumenta
el acceso a la educación y el conocimiento para todos, en todas partes, todo el
tiempo. Permite a las personas realizar cambios en los materiales o combinar
recursos para construir algo nuevo.
La Educación Abierta incluye también
comunidades de aprendizaje libres y abiertas, redes educativas, todo tipo de materiales
de enseñanza y aprendizaje, libros de texto libres y abiertos, open data,
herramientas educativas de código abierto y mucho más.
La Educación Abierta facilita a la
gente el acceso al conocimiento, proporciona plataformas para el intercambio,
impulsa la innovación, y conecta a comunidades de estudiantes y educadores de
todo el mundo. (Castaño, 2014, s. p.)
Podemos contrastar esta definición de
“Escuela Abierta” basándonos en las palabras de otros profesionales implicados
en la educación, como es el caso de Rosa María Torres del Castillo. Rosa María
es investigadora y asesora internacional en el aprendizaje a lo largo de la
vida, en cultura escrita, en innovación y en el cambio en educación, además de
pedagoga, lingüista, escritora y periodista educativa (Torres, 2017). Ella
entiende que la “Escuela Abierta” significa lo siguiente:
“Es una escuela que abre sus puertas a
la comunidad, la escuela que retira o reduce muros, permitiendo que la
comunidad local use instalaciones y equipamientos y, en versiones más
avanzadas, participe en decisiones y actividades de la escuela, incluyendo en
algunos casos actividades de enseñanza”. (Torres, 2017, s.p.)
Además de estas palabras acerca de su
concepción sobre la escuela abierta, aclara sobre las mismas que “una “escuela
abierta a la comunidad” no es solo una comunidad que entra a la escuela sino
también una escuela que sale a la comunidad” (Torres, 2017, s.p.).
Las escuelas cada vez son más cercanas y amistosas con el medio natural y social, y este acercamiento al medio se debe a que este es objeto de lo administrativo, lo curricular y lo pedagógico. Algunos ejemplos de esta apertura de la escuela a la comunidad son los siguientes:
· Un ejemplo clásico es la Pedagogía Salesiana, con su modelo educativo integrador en el que las familias y la comunidad local se apropian de patios y otras instalaciones para organizar competencias deportivas, fiestas y todo tipo de celebraciones.
· Un ejemplo interesante fue el del Community-School Programme (Programa Comunidad-Escuela) en la Isla de Granada, en el Caribe: la comunidad local se hizo cargo de la escuela los viernes, permitiendo así que los profesores asistieran ese día al programa nacional de formación docente.
·
Una
experiencia más reciente, y masiva, se dio en Venezuela durante el gobierno de
Hugo Chávez, con la instauración de las Misiones Bolivianas; los colegios se
abrieron a la comunidad para acoger a miles de jóvenes y adultos interesados en
aprender por las tardes y noches (Torres, 2017).
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